Hoy es Martes, 27 Junio 2017   Última actualización: 6:53 pm
Deportes 15/06/2017 5:48 am

El orgullo del cerro

Herrera fue el tercer mejor jugador del Mundial de Fútbol Sub 20
Jung Yeon-Je / AFP

Los habitantes del cerro Maiquetía sienten a Yangel Herrera como su bien más preciado. De la canchita cercana a su casa saltó a ganar el Balón de Bronce del Mundial Sub 20

Bien puede decirse que la historia del cerro Cervecería, una de las barriadas más grandes de Maiquetía, en el estado Vargas, está marcada por la historia del beisbol.

A lo pies de esa montaña, hoy habitada con casas consolidadas y uno que otro rancho de latón, funcionó la empresa Cervecería Venezolana de Maiquetía, una de las industrias más pujantes del país durante el siglo pasado y cuyo principal producto, la cerveza Princesa, era promotora de un gran equipo de beisbol amateur.

Trascurrido el tiempo, la historia del cerro Cervecería vuelve a estar unida al deporte, pero esta vez al fútbol. Pues de sus estrechas caminerías con escalones infinitos y pequeños planes convertidos en canchas, surgió el talento y liderazgo de Yangel Herrera, el capitán de la selección sub 20 de fútbol venezolano, el equipo héroe que acaba de cumplir con la hazaña de quedar subcampeón del mundo, en una justa en la cual el varguense recibió el Balón de Bronce, convirtiéndose, junto a Deyna Castellanos, en los únicos atletas venezolanos en recibir tal galardón de la FIFA.

“Yangel es el orgullo del cerro, es el orgullo de nuestra familia, es el orgullo de Vargas y de toda Venezuela. Su historia demuestra que la constancia, la disciplina y el compromiso con los sueños, da sus frutos. Yo nunca hubiese pensado que ese niño al que no le gustaba el beisbol y comenzó en el fútbol sala a regañadientes iba a lograr todo esto. A mí el orgullo no me cabe en el pecho”, refiere Ángel Herrera, padre del jugador, quien habita en la referida barriada de Maiquetía, donde creció junto a sus padres y sus 12 hermanos. En ese cerro concibió su primera casa con su entonces esposa, Yasmeli Ravelo, y viviendo allí, en enero de 1998, nació su hijo Yangel.

En ese mismo cerro, el domingo de la final, no se amaneció con la música o la radio de los vecinos de fondo, sino con las notas del Himno Nacional, cuando el clan Herrera abrió las puertas de su humilde hogar para ver el partido contra Inglaterra. Bien lo vale la trayectoria de Yangel, el orgullo de los Herrera.

Del beisbol al fútbol
“A mí siempre me ha gustado el deporte, y de niño y joven hice carrera como karateca. Luego comencé a dar clases de karate y metí a mi hijo, pero a él no le gustó. Entonces intenté con el beisbol, pero nada. No le gustaban ni las prácticas, ni el juego. Entonces llegó el fútbol. Fue sin estar muy convencido. Entonces yo me puse a jugar también y a aprender para que él se entusiasmara y así comenzó esta historia: de a poco en la canchita del cerro y en el polideportivo José María Vargas”, explica Ángel Herrera, quien posee un título como educador, pero sigue trabajando en el negocio familiar, una tornería ubicada entre la esquina de Navarrete y el Hospital San José, en Maiquetía.

Vivió en Maturín
Cuando Yangel tenía 10 años ocurrió un hecho que marcó su vida y que, visto años después, fue un cambio que se convirtió en oportunidad. La separación de sus padres hizo que se mudara para Aragua de Maturín, en el estado Monagas. “Para mí fue duro, porque soy un padre apegado a mis muchachos. Pero ahora veo que el hecho de que se mudara fue una oportunidad. Aquí en Vargas se le daba mucho más apoyo al beisbol que al fútbol, mientras que allá era un lugar donde el fútbol era un hecho cotidiano. Eso hizo que desarrollara sus aptitudes. A pesar de la separación, nunca fui un padre ausente. O yo viajaba a verlo o él venía para acá en vacaciones escolares. Su madre y yo mantenemos una relación armoniosa y estamos aquí para él. Ambos hicimos nuevas familias, y Yangel tiene cuatro hermanos, dos por parte de su madre y dos de este lado. Cuando han venido las grandes oportunidades me dice: “Pa, esto es por ustedes y mis hermanos”, incluyéndonos a todos. Es un muchacho noble, con gran corazón”, señala.
Herrera asegura que el fútbol se convirtió con el tiempo en un nuevo lazo entre padre e hijo. “Hubo un entrenador que me decía, en lo que yo llegaba al juego, que le silbara a Yangel cuando estaba en las gradas. Yo no entendía la razón y le pregunté y me dijo: después de ese silbido el comienza con los goles. Es importante su presencia en los juegos. Intento por eso estar en los que se puede”.

El padre se emociona al hablar del hijo. Cree que la posición del atleta guaireño servirá de inspiración para una nueva generación de futbolistas. Hace tres años, Herrera padre formó una escuela de fútbol menor, llamado Cervecería FC, que entrena en el Polideportivo. El fútbol es asunto de familia.

“Cuando llegan padres y me dicen que si hay una manera de saber si tu hijo va a lograr grandes cosas en el deporte, yo les digo que el triunfo de Yangel no es solo por sus condiciones, sino por la disciplina y su capacidad de liderazgo; eso lo demostró al ser capitán de los equipos de la selección cuando jugó en las categorías sub 15, sub 17 y ahora sub 20”, dice.

El liderazgo también se muestra en su rol familiar. Yangel Herrera es símbolo de superación y admiración en el cerro Cervevería, en la casa de cada tía, tío o primos que se han sembrado en la barriada. Los vecinos que bajan por la escalinata saludan y solo lamentan que no se haya conseguido el campeonato. Pero el hijo de “El Negro”, como apodan en el cerro a Ángel Herrera, un igual a ellos, es el héroe en esta jornada.

(Con nota de Nadeska Noriega/elpitazo.com)

Siempre cerca
Las videollamadas y las notas de voz mantienen a Ángel Herrera en contacto con Yangel. Por dos semanas lo acompañó en Corea, durante el campeonato mundial, pero no pudo quedarse hasta la final. Tras la derrota hablaron y lloraron. “Yo le dije que esto que hicieron es grande, que tienen que estar todos orgullosos. Que Venezuela este domingo dejó la diatriba y sin importar nada nos unimos por la Vinotinto. Eso lo lograron los muchachos. Eso lo logró mi hijo”.

El capitán de la sub 20 no regresó con su equipo al país. Lo esperaban compromisos con la American League Soccer (ALS) en Nueva York. Sus padres lo esperan para diciembre. En la canchita del Cerro Cervecería también lo esperan, aunque sin fecha, para rendir tributo al balón de bronce guaireño.

foto Venezuela’s Yangel Herrera (R) celebrates his goal during their U-20 World Cup JUNG Yeon-Je / AFP

foto Angel-Herrera
Ángel Herrera, el padre del capitán de la selección sub 20 de fútbol, Yangel Herrera

Comparte

También le puede interesar

Deportes

La Voz en tu correo

Ingresa tu correo electrónico:

Encuesta

¿Usted cree que para convocar una constituyente habría que preguntarle al pueblo si desea convocarla, vía referendo, como lo hizo Chávez en el 1999?

Ver resultados

Cargando ... Cargando ...