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Nacionales 02/02/2014 12:00 am

Jesús Chuo Torrealba: La paz malandra no es vida para el pueblo

Captura de pantalla pag facebook Mov por la paz y la vida Ocumare 01-02-2014 07-20-24 a-m-

¿De qué habla el gobierno cuando habla de “paz” y “vida”? La pregunta no es retórica.  Este gobierno ha retorcido el idioma hasta transformarlo en una neo-lengua burocrática, con poco de castellano y mucho de cinismo: El curioso español que habla el gobierno disfraza la realidad de nuestros mercados desabastecidos con el término “acaparamiento”; Esa desgracia llamada “inflación” la enmascara tras la palabra “especulación”; la destrucción de la moneda no es devaluación sino “ajuste cambiario” y el saqueo masivo de divisas en CADIVI por parte de empresas de maletín no es corrupción sino “problemas puntuales en la aplicación de controles previos y posteriores”.  Por eso es absolutamente pertinente hacer la precisión: ¿A qué carrizo se refiere el gobierno cuando habla de “pacificar” el país? ¿“Paz” para quién? Los recientes sucesos de Ocumare del Tuy subrayan la importancia de dar respuesta a esas preguntas…

Golpe Tuyero
En efecto, para los angustiados habitantes de Ocumare del Tuy, las palabras “pacto de paz” o “movimiento por la paz y la vida” tienen significados distintos que para el resto de los hispanohablantes. La versión del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, CICPC, reporta que el miércoles 29 de enero su Eje Anti-Homicidios tuvo un “enfrentamiento” con integrantes de una banda delictiva, con saldo de tres presuntos delincuentes abatidos y dos detenidos. Resulta que uno de los presuntos delincuentes caídos era (vea usted…) dirigente del oficialista “Movimiento por la Paz y por la Vida”. Tal circunstancia determinó que -tal como lo relatara para El Radar de los Barrios la dirigente popular  Felicidad Villegas, testigo presencial de los hechos- “un numeroso grupo de individuos, tripulando motocicletas y portando armas largas y cortas, tomaran el pueblo y ejecutaran acciones ‘de gobierno’, como ordenar el cierre de comercios y de las escuelas y liceos, tras lo cual bloquearon la principal vía de acceso de la población”.

¿Pacto de paz?
¿de quién con quén?
Tal presión logró la liberación de los dos detenidos, pero la violencia no paró allí. Posteriormente la misma banda llamada “Los Orejones” hostigó una vivienda en la que residían familiares de un efectivo del CICPC, obligando a una comisión de ese cuerpo a retirar a la familia del sitio, según reportó el diario El Universal. En la noche del jueves un puesto de vigilancia de la policía municipal fue sitiado por el hampa con fuego graneado de sofisticados fusiles de asalto AR15, según reportaron los diarios El Nacional y La Voz en sus ediciones del viernes 31 y sábado 1ro de febrero. Los oficiales, armados sólo con pistolas, resistieron como pudieron la embestida hamponil, que tenía clara superioridad en poder de fuego, hasta que llegaron refuerzos de PoliMiranda, Guardia Nacional Bolivariana y SEBIM. El jefe de policía recibió un impacto de bala en el pecho, y salvó la vida por portar un chaleco antibalas. En medio de tanto caos, llamó la atención que los agresores acusaran a la policía de haber “roto el pacto de paz”.  En efecto, ¿A que “pacto” podían referirse los delincuentes? ¿Quién había suscrito ese “pacto? ¿Bajo qué términos? ¿Con qué autoridad?
¿Zonas de paz para
la población o “despeje”
para el hampa
Parte de esas respuestas las ofreció a El Radar de los Barrios la vecina de Ocumare del Tuy Celina Díaz, tras recuperarse del susto, la indignación y la impotencia que sintió cuando su hija la llamó desde el liceo para rogarle que la fuera a buscar “porque nos están expropiando”, expresión usada por la niña para explicar que un grupo armado había llegado al plantel para ordenar su cierre.  La señora Díaz explicó que “tenía entendido que el Alcalde se había reunido con los jefes de las bandas para hacer un pacto de paz, para evitar conflictos cuando jóvenes de un sector iban a fiestas o a canchas de otro sector dominado por otra banda”.  Reportó la vecina que tal pacto no había logrado su objetivo, pues la matazón continuó: “Aquí no hay hogar que no tenga al menos un luto por la inseguridad, incluso hay casas en las que hay dos”.
Si bien el supuesto pacto no habría logrado que el hampa respetara la vida de los ciudadanos, si habría conseguido una “reivindicación” para el hampa: El no ser “molestados” por la fuerza pública. Al parecer, a eso se referían los hampones que justificaban la toma del pueblo y la balacera contra efectivos policiales diciendo que “la PTJ violó el pacto de paz”. Al menos así lo dicen en la página de Facebook https://www.facebook.com/pages/Movimiento-Por-La-Paz-y-La-Vida-Ocumare/412949015492079, donde entre otras cosas aparecen barbaridades como esta: “Ahoraa Si Stan Cagaoos’ Fuego ps Gobierno Cntra El Hampa! Juguemos Counter-Strike Souce o 1.6 ? Hablen Claro Ptj AHora Si Stan Activos… Los Aturdiremos’ Su Studio fue una academia y El Del nuestro Fue La Calle…”

“Diálogo” con delincuentes, que siguen matando…
Lo ocurrido no se circunscribe a Ocumare, ni a los Valles del Tuy. Hace apenas cuatro meses, en octubre de 2013, fue asesinado el joven de 20 años José Mata Rengifo en el sector Las Maravillas, Municipio Buroz del estado Miranda, Barlovento; Cuando la familia regresaba del funeral fue asesinado un tío del difunto, César Hernández Rengifo, de 39 años. Alicia Rengifo, madre y hermana de las víctimas, denunció entonces que los criminales pertenecían a una banda supuestamente “pacificada” por el gobierno, pero que los “hampones no sólo no habían entregado sus armas, sino que habían comprado armas nuevas y más potentes con recursos que el gobierno les dio” y que además “la policía ahora no puede meterse con ellos”. Dos meses antes, el 25 de agosto de 2013, la página web del diario Panorama reseñó unas declaraciones dadas por el Viceministro de Relaciones Interiores José Vicente Rangel Avalos en el programa de televisión de su padre, el periodista y José Vicente Rangel Vale, en las que el funcionario afirmaba haberse reunido con “280 bandas criminales y con unos diez mil delincuentes”, como parte del esfuerzo para “sacar del delito a esas personas”. En ese programa el Viceministro, coordinador también del “Movimiento por la Paz y la Vida”, mostró un video. El primer testimonio lo daba, precisamente, un individuo que se identificó a sí mismo como “criminal del sector Las Maravillas, Municipio Buroz…”

¿Tiene el gobierno varias
estrategias? ¿ o ningna?
Pero no se trata de la “excentricidad” de un alcalde o de la “iniciativa” de un viceministro. El “Movimiento Por la Paz y la Vida” ha sido una iniciativa impulsada con fuerza por el propio Nicolás Maduro. El Ministro del Interior Rodríguez Torres ha dicho en al menos una reunión con alcaldes y el gobernador de Miranda que “no cree en zonas de paz para el hampa”. ¿Cuál es, pues, la política del Estado frente al problema de la criminalidad? ¿Es proteger a la población del hampa, o pactar con ella, estableciendo una suerte de “paz malandra”, a expensas del pueblo que sigue siendo asesinado, atracado, secuestrado, extorsionado? Precisión importante, pues –como se demostró en Ocumare del Tuy y en Barlovento- la paz malandra no es vida para el pueblo.

Radar de los barrios ///   Jesús Chuo Torrealba ///  @chuotorrealba

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